Razones por las que elegir un fotógrafo profesional para el día de tu boda

Hoy en día en la era de los megamóviles parece que todo el mundo es capaz de hacer buenas fotos.

Y sí, sin duda, la tecnología ha avanzado enormemente y las cámaras de algunos móviles hasta son mejores que las cámaras compactas de toda la vida como cuándo te creías el rey por tener una digital en tus viajes con los amigos. Pero tal y como un pincel no te hace pintor, una cámara, aunque buena, no te hace fotógrafo.


Detrás de este oficio hay mucho que saber y no se trata solo de darle click al botón. En mi caso específico, hay muchos años de estudios en cine (imagen en movimiento), bellas artes y fotografía, muchos cursos de formación en distintos países con profesores de alto nivel, muchos libros, películas y exposiciones de todo tipo.


Pero no estoy aquí para hablar de mí en particular, escribo este post para elevar el valor de esta profesión.

Muchas veces, los fotógrafos somos rechazados por novios que nos comparan con el primo/tío aficionado de fotografía con una cámara reflex, o con amigos/invitados que tienen las últimas tendencias en tema de móvil, gente que en lugar de estar disfrutando de la boda tiene que estar pendiente de realizar fotos y que al final acaba no divirtiéndose y, en el peor de los casos, dejando a los novios sin ni una buena imagen de su día.


Sin embargo, un fotógrafo profesional está allí solo para eso: entregaros las mejores imágenes del día de vuestra boda, sin perderse ni un detalle de este día tan especial para vosotros.

Porque tiene experiencia, porque sabe anticipar y prever las cosas, porque tiene curiosidad para ver entre líneas, porque sabe lo que hace, porque os va conociendo poco a poco convirtiéndose en vuestro mejor aliado ese día y, sobre todo, porque está allí solo y exclusivamente para crear recuerdos de los momentos más especiales de este gran día.